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Lugares imperdibles en Catamarca para amantes de rutas escénicas

Lugares imperdibles en Catamarca para amantes de rutas escénicas

Catamarca ofrece una combinación rara: cordillera, puna, valles fértiles, salares, volcanes de gran altitud y pueblos con arquitectura tradicional. Esa diversidad permite trazar recorridos cortos o travesías largas con panoramas cambiantes en pocas horas. Las rutas atraviesan desde 400–500 metros en los valles centrales hasta pasos de altura por encima de 4.500 metros, lo que garantiza vistas dramáticas y variedad fotográfica.

San Fernando del Valle de Catamarca y la Cuesta del Portezuelo

  • Acceso y panorama: La capital es punto de partida. La Cuesta del Portezuelo ofrece curvas y miradores sobre el valle central y los cerros circundantes, ideal para una primera toma de contacto con la topografía catamarqueña.
  • Actividades: miradores al amanecer, paradas en estancias para probar cocina regional, caminatas cortas en la cercanía.
  • Consejo práctico: fácil acceso desde la ciudad, apta para autos comunes; mejor visitar temprano por la mañana o al atardecer para luz y temperaturas agradables.

Fiambalá y Tinogasta: termas, dunas y la Ruta de los Seismiles

  • Qué ver: Las Termas de Fiambalá (complejo dotado de excelente infraestructura), los imponentes médanos junto al paisaje desértico, y las reconocidas bodegas de altura ubicadas en Tinogasta.
  • Ruta de los Seismiles: un camino que discurre junto a imponentes volcanes, regalando postales inolvidables del Ojos del Salado (colosal cumbre volcánica que ronda los 6.900 metros de altura). Se trata de una travesía de alta montaña enmarcada por cumbres volcánicas y extensos salares.
  • Altitud y exigencia: gran parte de la travesía transcurre por encima de los 3.000 y 4.000 metros sobre el nivel del mar; por este motivo, resulta habitual requerir vehículos provistos de doble tracción, además de pericia conduciendo sobre ripio para ciertos desvíos.
  • Ideal para: aquellos viajeros fascinados por el contraste entre las relajantes aguas termales y la aridez de las cumbres; asimismo, resulta un destino excepcional para capturar imágenes al amanecer o durante la noche gracias a sus cielos libres de contaminación lumínica.

Antofagasta de la Sierra, Campo de Piedra Pómez y salares

  • Antofagasta de la Sierra: localidad puneña que brinda entrada a espejos de agua altoandinos habitados por flamencos y otras aves de la región; un entorno dominado por mesetas y volcanes.
  • Campo de Piedra Pómez: excepcional accidente geográfico de tonalidades claras y formaciones de piedra pómez que semejan escenarios lunares; ideal para travesías a pie y sesiones fotográficas.
  • Salares: inmensas planicies blancas, espejos salinos y lagunas cuyas tonalidades varían según la iluminación; una ocasión perfecta para avistar especies autóctonas de gran altura.
  • Recomendaciones: tratándose de un paraje aislado, resulta indispensable cargar agua, combustible adicional y asegurar una estadía previa en Antofagasta o mediante hospedajes rurales. Conviene tener presente la altura geográfica y realizar una aclimatación adecuada.

Belén y la Quebrada: desfiladeros, pueblos de adobe y patrimonio

  • Qué ver: la ciudad de Belén como base para explorar quebradas y zonas arqueológicas cercanas, pueblos de adobe y talleres artesanales.
  • Rutas escénicas: caminos que bajan en cañadones y ofrecen paredes rocosas de colores, curvas impresionantes y miradores naturales.
  • Servicios: Belén cuenta con provisiones y hospedaje básico; ideal como etapa entre la capital y la puna.

Ruta Nacional 40 y tramos imperdibles en Catamarca

  • La mítica Ruta 40: atraviesa zonas de la provincia y ofrece largos tramos de paisaje andino, con sectores de ripio y asfalto. Es un corredor esencial para quienes buscan recorrer la precordillera y la puna.
  • Lo que aporta: combinación de kilómetros solitarios, estaciones de servicio espaciadas y la posibilidad de encadenar visitas a termas, salares y pueblos históricos.
  • Sugerencia: planificar las etapas por combustible y servicios; aprovechar los desvíos hacia miradores y lagunas.

Recomendaciones útiles para transitar los caminos paisajísticos de Catamarca

  • Temporadas aconsejadas: la primavera y el otoño brindan un clima templado; el invierno regala postales nevadas, aunque ciertos pasos suelen interrumpirse; por su parte, el verano trae temperaturas elevadas a los valles y chubascos repentinos en las cumbres.
  • Automóvil: gran parte de las rutas son de ripio; contar con un rodado elevado o de tracción integral facilita el recorrido, si bien ciertos tramos admiten vehículos convencionales.
  • Logística y resguardo: es prudente cargar provisiones, agua, carburante adicional y un kit de primeros auxilios; la señal móvil suele escasear; asimismo, conviene consultar en las dependencias policiales de la zona acerca de la transitabilidad y los permisos necesarios en caso de cruzar hacia Chile.
  • Proceso de adaptación: al rebasar los 3.000 metros de altura, resulta vital adaptarse progresivamente para prevenir dolencias asociadas; se aconseja marchar con calma, beber abundante líquido y prescindir de grandes esfuerzos al principio.
  • Cuidado ecológico: transitar exclusivamente por los caminos marcados, abstenerse de arrojar basura y preservar intactas las formaciones delicadas, tales como los suelos de piedra pómez.

Itinerario sugerido de 4 días para amantes de rutas

  • Día 1: salida desde San Fernando del Valle de Catamarca, recorrido por la Cuesta del Portezuelo, noche en Belén.
  • Día 2: de Belén hacia Antofagasta de la Sierra; visita al Campo de Piedra Pómez y lagunas altoandinas; noche en Antofagasta o campamento organizado.
  • Día 3: tramo hacia Fiambalá pasando por Tinogasta; termas y atardecer en dunas o viñedos de altura; noche en Fiambalá.
  • Día 4: posibilidad de excursión por la Ruta de los Seismiles o descenso por la Ruta 40 hacia valles más bajos, retorno a la capital o continuación hacia la provincia vecina.

Casos y experiencias ilustrativas

  • Fotógrafos de paisaje: sugieren aprovechar las alboradas junto a las lagunas de Antofagasta y los cielos despejados de Fiambalá para inmortalizar la Vía Láctea; asimismo, el juego cromático que presenta el Campo de Piedra Pómez hacia el mediodía brinda texturas inigualables.
  • Viajeros en moto: valoran la profunda sensación de libertad en ciertos sectores de la Ruta 40 y la Cuesta del Portezuelo, sugiriendo a la vez inspeccionar frenos y sistemas de amortiguación antes de afrontar trayectos extensos de ripio.
  • Familias: optan por trayectos breves que mezclan circuitos termales con recorridos históricos por diferentes localidades.
Por Manuel Pastor Calvo

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